jueves, 17 de abril de 2014

Ingravidez



…Inmerso en tus movimientos, tus dedos se acoplan a las presas como si formaran parte de ellas, visualizas el siguiente, una pinza del tamaño justo, coges aire, impulso y te lanzas a por ella, tu pies abandonan la seguridad de los apoyos en los que se encontraban, la mano izquierda sujeta con firmeza la presa desde la que has iniciado el viaje, vuelas. Instantes después, comienzas a sentir la siguiente presa, tus dedos se adaptan en un tiempo prácticamente imperceptible a su forma, firmeza, requisito indispensable para el buen termino de tu breve osadía, la llegada a tu destino comienza, tu cuerpo, llevado por las leyes básicas de la física, pretende seguir su camino, tensas todos y cada uno de los músculos necesarios para amortiguar dicha inercia, consigues retenerlo a cámara lenta, el tiempo se detiene, tu peso desaparece, ambas manos permanecen soldadas a la roca, no ves, no oyes, solo sientes que no pesas, solo sientes control, solo sientes lo que los escaladores llaman “ingravidez” en estado puro, algo por lo que luchas años y un día aparece sin mas y aunque desaparezca, jamás abandonará tu cabeza.
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