domingo, 21 de noviembre de 2010

Marcha Sierra del Algarrobo en Fuente Alamo

570 personas nada mas y nada menos tuvieron lugar en este cada vez mejor organizado evento, tras mi participación en el me permito el lujo de hacer una breve cronica desde dentro, desde el sufrimiento y el disfrute.

Nada mas llegar a la zona de recogida de dorsales comienzo a percibir el buen ambiente de la prueba, la gente saludandose y bromenado los unos a los otros, monto la maquina, mi bella y fiel compañera de batalla en tantas y tantas ocasiones, dando una vuelta de calentamiento por la zona se puede ver a todo tipo de participantes, desde el mas pro hasta aquel osado que con mas valor que forma fisica afronta lo que será una gesta inolvodable para el.

Ya en la linea de salida se observan todo tipo de intenciones, puedo ver a gente levantando su montura en volandas para alcanzar una mejor posición de salida, algo realmente clave si tu intención es la de alcanzar un buen puesto, mi compañero y yo nos situamos en la cola del pelotón, no teniendo muchas intenciones de luchar por un puesto, solo venimos a disfrutar con la gente.

Suena la salida y comienzan a escucharse los comentarios de siempre, que aún siendo los mismos, nunca me cansaré de escucharlos " Vamos!!" "Aleee" "El último paga la birra!!" y demás comentarios. Durante los primeros metros, las primeras bajas, gente con cadenas rotas, es increíble la mala suerte que se puede tener, nada mas salir una avería de esa magnitud te puede dejar en dique seco toda la marcha, pero al juzgar por las apariencias, deduzco que ese compañero reparó habilmente su máquina y comenzó su propia marcha tras el pelotón, aunque estoy seguro de que llegó con el pelotón, estas marchas no perdonan y al final nunca es un paseo.

Tras una vuelta por el pueblo, se procede al paso por la linea de salida nuevamente para ya coger los caminos de tierra que no abandonaremos mas que en escasos metros de asfalto, ya en ese momento algo se activó en mi y bajando piñones me dedique durante unos kilómetros a remontar en la marea de gente, la increíble y fantástica marea de gente, adelantando puestos levantas la mirada y no llegas a ver a la cabeza de carrera! es espectacular!.

Estos primeros tramos, no lo parecen pero se van clavando en las piernas, su ligera pero continua pendiente van pasando factura y la experiencia me dice que baje el ritmo, algo se tienen guardado en la manga los creadores de este genial recorrido, así que aprovecho la ocasión de encontrarme con un viejo amigo de mis comienzos en el mundo del rally y nos ponemos a rememorar tiempos pasados, aquellas carreras míticas, ambos nos emocionamos al recordar y al observar tanta gente aficionada a este magnifico deporte en este momento, así mismo me sorprendo al ver su compañía, otro viejo compañero de batallas al cula lo daba por desaparecido, tras un saludo nos ponemos al día en nuestros estados de forma y poco mas, la conversación habitual encima de nuestras monturas. Poco después ya se observa a lo lejos una subida, una larga subida, comienza a alinearse la gente, la montaña comienza a cobrarse sus víctimas.

Me aproximo a la falda de la montaña, mi antiguo compañero al que anteriormente he hecho referencia, aprieta su ritmo, a lo que yo intento responder, pero la experiencia me dice que ese no es mi ritmo, que nos quedan 40 kilómetros y ese ritmo no es el apropiado, no obstante como ya he mencionado, la montaña no perdona, la gente va quedándose atrás y como solo he visto en este deporte, aún no teniendo aliento para dar una pedalada, la gente te gasta sus bromas, te anima y alienta para no mirar atrás, por mi parte no desespero en mi intento de incitar a la gente a que me siga, que a ritmo se sube mejor, animo a la gente que voy adelantando pues nunca se sabe, tal vez dentro de un par de subidas sean ellos los que me tengan que animar a mi.

Una sensación recorre mi cuerpo, es esa sensación de cuando te enfrentas a un puerto que desconoces, vas dando casi todo de ti pero guardando algo por si la montaña te ataca e intenta arrancarte tus reservas... Y efectivamente, tras aligerar un poco la pendiente y retomar un poco el aliento, una curva a la izquierda y mis ojos observan lo que ya me esperaba, lo que se suele denominar un "rampote"

Ya se ven los primeros guerreros echando pie a tierra, van pasando factura los ritmos iniciales, es momento de meter todo el desarrollo y apretar los dientes, de no mirar atrás, de no mirar el final de la subida, solo apretar y seguir apretando, en algún momento se acabará y siempre con una última pedalada...


Continuara...

Fotografias by Marco Alc©raz
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